Entonces cambió la escena. Yoko de repente se encontró delante de otra chica, bastante guapa. Estaba en una biblioteca muy concentrada en lo que hacía. Miró el reloj, eran las 10 de la mañana, y volvió a concentrarse rápidamente. Yoko pensó que iba a estar así bastante tiempo, así que salió de la biblioteca.
-Tienes que estar con ella, por eso te he traido...
-Ya lo se, pero es qu..
-Vuelve.

Volvió a aparecer delante de la chica. "Pues vaya... "
Y así estuvo, durante horas, sin levantar la vista del libro. La única señal de que seguía viva era cuando pasaba página.
-Pero como puede estudiar tanto...
Llegarón las dos de la tarde, y la chica guardó sus cosas y salió a la puerta, donde la esperaba un chico muy apuesto, bien vestido. Se dieron un beso y se fueron andando juntos. Yoko los miraba con expresión de tener náuseas. "son tan perfectos... buaf".
-Quiero volver con Deisuke, parecía estar más feliz esta mañana, quiero ayudarle a él, no a doña perfecta.
-¿Otra vez lo estás haciendo?
-Hacer qué... esta no tiene nada que observar...
-Prejuicios, es lo único que haces. Nunca intentas entender, ver más allá de la capa externa que tiene todo el mundo. ¿De verdad piensas que ella es perfecta y feliz? Sigamos observándola. Crees que solo los que son como tú sufren y son marginados, y que solo los que no tienen suerte (según el concepto que tienes tú de suerte) tienen derecho a tú amistad? Así como quieres que alguien se interese por tí? No te das cuenta que es una serpiente que se muerde la cola?
-Pero la estás viendo? Inteligente, guapa, con novio...
Una sensación de vértigo la calló, todo empezó a dar vueltas, y se encontraron delante de un bar. La chica estaba dentro con su novio. Se reían y se cogían de la mano.
-Anda pobre, seguro que ahora se rompe la uña, ¿como se puede ser tan desafortunada?
-...
Yoko, sabiendo que no podía moverse, se resigno y siguió mirando con mala cara a la chica.
-A esta no le pienso poner nombre...
Algo llamó la atención de Yoko. El novio la estaba mirando, a ella, directamente. El corazón le empezó a latir fuertemente "se suponía que no me veían... qué hago...¿?"... en un acto reflejo, se dió la vuelta, y entonces vió a una atractiva mujer con escasez de ropa. Si no hubiera sido casi un fantasma, se habría chocado con ella.
-Vaya, a esta se le ha perdido la ropa, pobrecita... eh¡ La estaba mirando a ella ¿no?
-Mira...
-Vaya, están discutiendo, supongo que se habrá dado cuenta. Bueno pero qué más da, ella es tan perfecta, ya encontrará a otro, seguro que tiene a millones detrás, no tendrá dificultad. ¿Podemos volver con Deisuke?
-...
La chica se levantó bruscamente y salió del bar. Su expresión no parecía denotar la más mínima tristeza. Andaba con paso firme, segura de sí misma. Era la típica persona que se hacía notar, de la que cualquier chico se enamoraría, y que cualquier chica querría como amiga... bueno, cualquier chica excepto Yoko. Fueron andando hasta un hospital.
-Mia... eso se lee en su bata. Vaya, ¿es voluntaria en el hospital? Parece que todo el mundo le sonríe y la quiere. Además, le ha dado exactamente igual dejar a su novio, ¿Ves lo que yo decía? Va siempre sonriendo y desprendiendo perfección, creo que empezará a brillar en cualquier momento.
-Sí, eso parece.

Yoko se adelantó un poco, pues había perdido de vista a Mia. Entró en una habitación que parecía dónde guardaban los uniformes. Allí había dos enfermeras hablando.
-Sí... acaba de llegar, creo que ayer fue a la peluquería, trae el pelo más ondulado y moreno.
-¿A la peluquería? Yo hace meses que no puedo ir con mi sueldo¡ Ella es una simple voluntaria y mírala, ¿cómo puede ser tan repulsiva?
-He oído que estaba saliendo con el líder de un equipo de deporte de su universidad...
-¿Qué? Será...
-Sí, es asqueroso, lo sé... además... ¿Has visto lo que come? ¿Cómo puede estar tan delgada? Debería morirse y dejarnos tranquilos a todos.

-Guau...-susurró Yoko.
-¿Sorprendida?
-!!Le acaban de sonreir hace un momento¡¡ Como si fuera su hija¡¡
-Sí.
-Bueno, pero lo que opinen dos simples enfermeras no importa, el resto del hospital...el resto del mundo la quiere.
-Sigamos.

Finalmente encontraron a Mia. Estaba en el despacho de un médico, parecía el jefe de planta, por lo grande y decorado de la habitación.
-Últimamente te estás esforzando mucho Mia, enhorabuena, eres la candidata perfecta para hacer aquí las prácticas.
-Gracias.
-Estudiante de medicina eh? Bueno... -Yoko hablaba con sarcasmo, no entendía porque el angel la torturaba con eso.
-Pero como entenderás, Mia, hay muchos más estudiantes de medicina -el hombre se levantó mientras hablaba, y empezó a poner un tono de voz más bajo y extraño para Yoko- Y aún no he visto nada en tí que me haga decidirme... creo que tendrías que ayudarme a tomar esa decisión, ¿no crees?-esto último lo dijo cogiendo suavemente el cuello de la bata de Mia-
-... -Mia se limitó a darle un manotazo y mirarle con desprecio.
-Largo, despedida.
-Vaya... ¿éste es médico? -Yoko miró al hombre con enfado, y siguió a Mia, que ya estaba saliendo mientras tiraba la bata al suelo y daba un portazo.

"Venga ya... es estudiante aún, que más da que la echen de un sitio que nisiquiera le pagaba, además para que va a querer trabajar con un médico así? es un ser despreciable y..." Mientras pensaba es lo que acababa de presenciar, no se dio cuenta de que siguiendo a Mia habían llegado a una casa. De ella salió una anciana, que recibió con mucho cariño a Mia. Ésta le dió una cesta de comida (que probablemente compraría meintras Yoko estaba pensando sin darse cuenta de nada) , se despidió y se dirigió hacia otro sitio. Repitió lo mismo unas cuantas veces. "Ayuda a personas ancianas... pero esta tía quien es, ¿la nueva mesias o algo así?... "
-¿Te parece mal que sea buena persona?
-!Sí¡ Es decir... ¡no! no es que me parezca mal...es que...
-Es que tú no puedes serlo, ¿No es así? Te gustaría ser así, poder ayudar a los demás. Pero es que no lo ves... no ves que tú, a tu forma, también ayudas. Recuerda a Deisuke, ¿no le ayudaste? ¿No se sintió mejor por la mañana gracias a tí? Claro que no vas ayudando a ancianos, ni eres voluntaria de un hospital... pero tienes el don de saber qué decir en cada situación, de saber qué necesita una persona cuando está mal. ¿No es eso un don magnífico? Pero tú lo desprecias, porque lo comparas con otros. No compares, ¿o es que acaso un árbol y una flor pueden ser comparados? ¿Cual es más bonito? !Ninguno¡ Ambos son preciosos, a su manera, cada uno diferente y hermoso a la vez, y ambos son indispensables para la naturaleza. Puede que el árbol se vea más, pero por eso no es más importante. ¿Recuerdas a esas dos enfermeras, rebozantes de envidia? ¿Sabes porqué se aislaban a criticarla? ¡tampoco veían su don! Son enfermeras, tienen la capacidad de salvar vidas... pero les da igual, porque se fijan antes en el arbol que en la flor, piensan que la flor es más pequeña e insignificante por tanto. Si cada persona en el mundo se sintiera especial, y usara el don que se le ha dado, en vez de envidiar el de los demás... ¿No sería éste un mundo mejor?

-yo...nunca... lo había visto así...

Yoko miró a Mia de otra forma. La miró de igual a igual, algo que no había hecho nunca. Se quedó observando como andaba, y fue corriendo a andar a su lado, no detrás autocompadeciendose, ni delante creyéndose superior, si no al lado. Porque por primera vez en su vida, se veía especial. Un sentimiento de orgullo la estaba llenando de fuerza. Estaba orgullosa de ser quien era. Ella, única, especial, y diferente. No había nadie más como ella. Por eso debía valorarse. Sí, había personas malas que no sabían verlo, pero... ¿qué más da?. Ella tenía, quería aprender a ver lo especial de las personas. Aunque algunos (como el médico) tuvieran esa parte bien asegurada en una caja fuerte para que no saliera a la luz.

Finalmente la chica llegó a su casa. Como se imaginaba, era una casa grande, muy arreglada y limpia, perfectamente decorada, y con muchas fotos de familiares y amigos.
-Sí que tiene amigos.
-Las fotos son del hospital, de los ancianos a los que ayuda, de sus compañeros de clase, y de su familia.
-Ah... pues vaya...

Yoko subió al piso de arriba, donde Mia estaba. Había entrado en el baño, así que entró con ella.
-!hey¡ Angel pervertido, salte fuera¡
-No soy un hombre, ni una mujer, no pasa nada porque esté aquí.
-Prefiero no pensarlo mucho... -Dijo yoko poniendo una mueca de no entender nada.
Mia empezó a desnudarse, y se metió en la bañera. Yoko notó que estaba llorando. Pero no especialmente... lloraba... como si fuera una rutina.
Algo parecido a un vicio. Sin saber poqué, se la imaginó dandose 5 minutos entre tarea y tarea para llorar.
Mientras pensaba, no se había dado cuenta de que el agua se había teñido de rojo. Yoko se sobresaltó, y se metió con ella en la bañera, intentando cogerla entre sus brazos.

-Dios mio...¿Qué haces? !!!Mia¡¡¡¡ !!No lo hagas!! ¿Porqué? Tienes toda la vida por delante, eres guapa, inteligente... esos ancianos te necesitan, y no se nada de tú familia pero...!! no lo hagas¡¡¡ -Yoko empezó a llorar- Lo siento... te he tratado como te tratan todos, teniendo una idea perconcebida de ti... pensaba que eras una estúpida perfecta y feliz, pero ahora lo entiendo... solo intentas ayudar al mundo,ser lo mejor posible, mientras él te trata tan mal... y no puedes aguantarlo más. No sabes qué hacer, quieres que alguien te quiera, esté a tu lado... te comprenda y sea feliz contigo -Yoko se secó la cara un poco- ¡Yo lo haré! Iremos juntas al parque y podremos ver los árboles y las flores¡ Son muy bonitas, ya veras, tan bellas como nosotras. Y las protegermos de los malvados que quieran marchitarlas¡¡ Protegeremos el parque de quien quiera tratarlo mal... ¿No te gustaría? Por favor... !!!no te mueras¡¡¡¡

Yoko gritó con todas sus fuerzas, hasta que le dolió la garganta, mientras las lágrimas brotaban de sus ojos y caían al suelo. Se desplomó sobre el lado contrario de la bañera, abrázandose a sí misma y gimiendo.
-Porqué... porqué la traté yo también así...

Mia lloraba... pero sintió algo. ¿Qué era? Quizá arrepentimiento... pero no podía volver atrás. Nunca había vuelto atrás, cuando tomaba una decisión, nunca la abandonaba. Así que agarró la cuchilla aún con más fuerza, y se dispuso a hacer presión. La herida aún era superficial.
Yoko seguía llorando y gritando. Y miró a angel.
-Por favor.. ayúdala... ¡Ayúdala!
-Solo tú puedes hacerlo.
-Yo... Mia... escúchame... dime¿ porqué? Dímelo¡¡¡
Mía, sin saber porque, tuvo la necesidad de explicar algo...
-Yo... no aguanto más... he sido tan perfecta toda mi vida. Miento, he sido tan... hipócrita. Siempre he intentando hacer lo mejor para los demás. He sacrificado tantas cosas... Y no me he centrado en mí. Hoy he cortado con mi novio...¡y me ha dado igual! No estaba con el porque le quisiera... simplemente, tenía que estar con alguien, quería que llenara el vaciío que hay en mí...pero no lo llenó.... sólo me quería para utilizarme. Y así todo el mundo. Yo intento mejorar, ser mejor persona, ayudar... pero la gente solo se aprovecha de mí y luego me desprecia. Y no aguanto más... yo creía en un principe azul que vendría y me rescataría, me sacaría de esta prisión que me he forjado. Porque, aunque no lo parezca, mi rutina es una prisión. Estoy encerrada, no puedo salir de la imagen que yo misma me he creado. Ya no peudo divertirme , porque no tengo amigos, todos me envidian. No puedo amar, porque no hay hombre que me ame de verdad, solo me desean. He decidido ser perfecta para tener cariño y amor... y es justo lo que he perdido... porqué...porqué nadie me quiere... porqué no pueden ver lo que hay dentro de mí... Sólo ven
lo que hay fuera, en este caso es bonito, y qué pasa , que por ser bonito no puede haber algo bello dentro también? Sólo las personas imperfectas pueden ser buenas?... -rompió a llorar.

-¡Claro que no! Parezco una hipócrita yo también. Me he estado dando cuenta desde antes... pero es ahora cuando intento transmitirtelo, justo cuando te estás suicidando. Parece que lo haga por pena. Pero no es así. Eres mi igual. No eres superior a mí. Eres igual que yo. Y quiero que seamos amigas, y que veas lo especial que soy yo, para que yo peuda ver lo especial que yo soy. Aguanta, tienes que aguantar, y luchar, y hacer lo que quieras hacer, no lo que pienses que tienes que hacer. Si alguien tiene que quererte, que te quiera por como eres, no por lo que aparentas ser.

Mia no escuchó absolutamente nada. Pero lo sintió todo. Sintió que del otro lado de la bañera surgía una fuerza y iba hacia ella, apoderandose de todos sus sentidos. No estaba bien ser una suicida, la gente diría que estaba loca. Y si no lo hacía, la llevarían a ese hospital donde todo el
mundo la criticaría por haberlo intentado. Y sus padres la reñirían. Y todo el mundo la miraría mal. Sonrió. Eso era justo lo que quería. Sí, quería sentirse viva llevándoles la contraria, haciendo lo que quisiera, siendo ella misma.
Salió de la bañera y cogió su teléfono móvil

-Necesito...una ambulancia.